sábado, 11 de agosto de 2012



Mathilda

Mary Wollstonecraft Shelley (1797-1851) es conocida por su novela Frankestein, toda una declaración de principios de la narrativa gótica y del romanticismo literario llevado al extremo. De ese extremo no pudo escapar durante su penosa existencia compartida con personajes fuera de serie como su padre, el pensador y escritor radical William Godwin, y su esposo el poeta del que tomaría el primer apellido.

A pesar de las influencias familiares que también se reflejaron en sus escritos, Mary Shelley desarrolló una obra literaria propia que tuvo su máximo exponente en cuanto a reconocimiento en la obra señalada al principio. En Mathilda confluye toda la parafernalia de la literatura de comienzos del XIX, con inquietantes pasajes premonitorios, no exenta de la influencia de la sensibilidad exacerbada de la autora quien en Mathilda demuestra su notable capacidad para crear historias extraordinarias.
En dicha novela, el argumento se aleja de lo sobrenatural y se centra más en lo autobiográfico, con el amor incestuoso y el suicidio, entre otros aspectos, que convierten a Mathilda en la segunda obra literaria más leída de Mary Shelley.

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