jueves, 2 de febrero de 2012


Estampas mágicas

Los cromos están relacionados con una etapa indisolublemente unida a la niñez de varias generaciones. En aquel estadio de la vida, muchos de nosotros comprábamos sobres que contenían la sorpresa de la estampa que no teníamos o el fastidio por tenerla repetida. Bueno, esta última siempre se podía cambiar o jugar en los montones con algún conocido. Cuando el álbum estaba casi lleno era el peor momento pues los cromos que faltaban siempre eran difíciles de conseguir.
Quienes vivíamos en Madrid, aún teníamos la oportunidad de ir el domingo por la mañana al Rastro. En aquel lugar, en una amplia plaza, estaban los gurús más representativos del coleccionismo, entre ellos los de los cromos, cuya magia encandilaba a millones de niños y niñas, también adolescentes y jóvenes, así como una nutrida cantidad de gente madura. Si había suerte, por fin se completaba una colección, algo complicado pero no imposible.

El otro día encontré guardados varios álbumes, de ellos sólo había tres completos, y muchos cromos sueltos de todos los tamaños y asuntos, pruebas estos últimos de las muchas colecciones que quedaron por el camino, incluso sin álbum, porque de aquella también había un ánimo consumista y se compraban sobres de cromos que sabíamos que no íbamos a completar. Futbolistas, ciclistas, artistas de cine, personajes de los dibujos animados, razas humanas, animales, hechos históricos, películas y otros muchos temas. Todo servía para ilustrar los cromos, aunque a veces se incluían fotografías interesantes sobre todo cuando se trataba de filmes de reciente estreno.

A veces sueño que me faltan algunos cromos para llenar un álbum. Entonces, cuando despierto el fastidio desaparece, pero no recuerdo que colección era. Quizás son todas, y así se vengan muchos años después por no haberlas seguido y mimado como otras que conseguí completar.

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